Acerca de nosotros

Nosotros somos judíos mesiánicos, individuos judíos, que creemos en el Dios de Israel y confiamos en la Palabra de Dios, y no en la tradición o en la religión como base de nuestra fe. Mucha gente judía no se da cuenta que Dios prometió el Nuevo Testamento en el Tenach.  “He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto [הברית החדשה] con la casa de Israel y con la casa de Judá.” (Jeremías 31:31) Dios describe la relación que cada uno de nosotros podemos tener con El a través de este Nuevo Pacto. “…porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.” (Jeremías 31:34)

 

Nos llamaos judíos mesiánicos o cristianos. Un judío mesiánico es un cristiano por fe y judío de sangre, como lo eran los discípulos de Jesús en Israel hace dos mil años. Un judío mesiánico o un cristiano gentil creyente es un individuo que cree en Jesús, que ha pedido al Señor personalmente la salvación, ha confiado solamente en el sacrificio de la sangre de Jesús para el perdón de sus pecados e iniquidades personales.

 

Esto es diferente de los católicos, maronitas, musulmanes, drusos, y otras religiones, tales como el judaísmo, donde sus seguidores principalmente nacen dentro de la religión, o escogen ser observadores. Estas religiones siguen preceptos y tradiciones humanas por encima de la Palabra de Dios.

 

El cristianismo originó con los discípulos de Jesús, todos quienes eran judíos. La comunidad creció rápidamente hasta el punto que Jerusalén por si sola tenía miles de creyentes judíos. De hecho, hasta la toma de Jerusalén en 132 d.C., todos los líderes de la iglesia de Jerusalén eran judíos de acuerdo al historiador, Eusebio, que escribió la cronología de los obispos en Jerusalén.

 

Jesús dijo a sus discípulos “…y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” (Hechos 1:8) Los discípulos judíos fueron los primeros misioneros a los gentiles que llevaron las noticias del perdón y pecado y salvación en Jesús, el Mesías judío, al mundo.

 

Fue una misión difícil para los discípulos judíos convertir a gentiles politeístas y paganos a creer en el Mesías judío como esta profetizado en las Escrituras hebreas. Sin embargo, muchos gentiles se volvieron de la idolatría, creyeron en el mensaje, y comunidades y pequeñas iglesias comenzaron a través del mundo y se extendieron. La comunidad creyente judía y gentil prosperó y se multiplicó a pesar de la persecución de judíos no creyentes y los emperadores romanos.

 

La confusión entre el cristianismo del Nuevo Testamento y el pagano catolicismo romano comenzó cuando el Emperador romano Constantino llego al poder. Para unir a su reino, Constantino se convirtió al “cristianismo” como un movimiento político, y cambio la fe bíblica a una religión, que más tarde se desarrolló al catolicismo romano. La forma legalizada del cristianismo de Constantino se oponía directamente al Nuevo Testamento y lo que realmente practicaban y creían los creyentes verdaderos. El cristianismo verdadero originó en Israel mientras que el catolicismo pagano comenzó en Roma. Aquellos que siguieron el cristianismo conforme al  Nuevo Testamento,  fueron llamados disidentes y fueron perseguidos por la iglesia católica y otros líderes predominantes. Judíos,  protestantes y verdaderos judíos con gentiles cristianos, eran vistos como una amenaza para el gobierno de la iglesia católica, y se vieron obligados a convertirse a la religión idólatra o ser asesinados. “En su historia de la Inquisición, Canon Llorente, quien fue Secretario de la Inquisición en Madrid en 1790-92, tenía acceso a los archivos de todos los tribunales, y estimó que solamente en España el número de condenados ha superado 3 millones de personas, y 300,000 quemados en la hoguera." (Dave Hunt, A Woman Rides the Beast, página 79, también 242). En Lima, Perú y varios sitios en Sudamérica y Europa, se puede visitar los museos de la Inquisición y ver los instrumentos y cámaras de tortura de la Inquisición católica.

 

Siempre había una línea de creyentes en todas partes de la historia que han cumplido con la doctrina verdadera del Nuevo Testamento. Nos identificamos con las creencias Bautistas históricas, ya que están basadas únicamente en la Palabra de Dios. Los Bautistas independientes (no afiliados con una unión o convención) creen y enseñan la Palabra de Dios, no religión o tradición. Nuestra fe está en la Palabra de Dios únicamente, que es la Santa Biblia.

 

Creemos al Tenach como el Nuevo Testamento, y que cada uno no está completo sin el otro. El Tenach habla del Nuevo Testamento como dice en Jeremías 31:31-32, “He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá.  No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto…” Este nuevo pacto no era como el pacto que Dios hizo con Moisés y el pueblo judío en Sinaí, que requería sacrificios de sangre continua y estricta observancia de los mandamientos. El Nuevo Testamento se basa en la fundación del Tenach. Mucha gente judía, al leer el Nuevo Testamento por primera vez, se sorprende de que sea un libro judío. Jesús y sus discípulos celebraban las fiestas y adoraban en el templo de Jerusalén. Escritores del Nuevo Testamento eran discípulos de Jesús, fueron testigos de su vida, su crucifixión y resurrección. Los libros del Nuevo Testamento fueron escritos durante la vida de los discípulos.

 

La persecución romana contra la iglesia judía en Israel, se hizo más intensa, causó que muchos creyentes judíos huyeran a otros países. Judíos testigos de la resurrección de Jesús fueron absolutamente convencidos de que Jesús era el Mesías judío. Cada uno de los 12 apóstoles de Jesús, finalmente murió por su fe y su testimonio, y de hecho, millones de verdaderos cristianos a lo largo de la historia han sido asesinados por su fe.


Esperamos que los artículos de nuestro sitio web le ayuden a entender más. Si quiere saber la verdad, sinceramente pide al Dios de Israel que él le muestre el camino verdadero, y  que usted comience a leer a los Profetas y el Nuevo Testamento.